martes, 24 de junio de 2014

Hasta siempre

Hace muy poco tiempo, en mi vida sucedió algo inesperado, algo que aunque yo sabía era inminente pues, simplemente ocurrió y es la muerte de un familiar cercano, mi querida bisabuela.

Sobre la muerte

No voy a entrar en más detalles sobre la persona puesto que quiero ésto sirva como reflexión sobre la muerte y es que desde siempre ha sido de mi entendimiento que tarde o temprano todos moriremos, es un proceso natural, un ciclo de vida y hay que morir para dejar vivir pero hay un momento en el cual te das cuenta de que la vida es demasiado frágil y de un momento a otro puede terminar, tan súbitamente, como una gota de agua que resbala por el grifo.
Desde tiempos antiquísimos se ha celebrado en nuestra cultura el día de los difuntos (2 de Noviembre) se ha hecho gala de la muerte con litografías, se han compuesto rimas y poemas hacia ella y hasta las comemos en azúcar o chocolate, pero nada de eso te prepara para afrontarla como de verdad es, sabemos que sucederá, hacemos mofa y reímos pero ¿de verdad la comprendemos? yo no hasta que sucedió cerca mio, tan cerca que incluso algo dentro de mí también murió ese día.
Al principio no podría creerlo, era un día común, incluso hacía buen clima soleado, cuando la vi, yaciendo tan plácidamente en su cama como dormida hasta pensé que era una broma (una de muy mal, pésimo gusto) la toqué y toda incertidumbre desapareció, la frialdad y rigidez de su cuerpo me escupieron en la cara que no era ninguna broma, estaba frente a un cadáver, el de un ser muy querido.
Y ahí comienza el duelo, una tristeza avasalladora se apodera de tu cuerpo, te das cuenta que jamás volverás a ver a esa persona más que en su última condición y duele, con el paso del tiempo tu cuerpo va cediendo y se va liberando poco a poco de aquellos sentimientos y comienza la rabia, no por la muerte en sí, más bien por todo lo que provoca alrededor de ella en nuestro mundo, personas no sienten, no comprenden y no ven la situación como tú y eso enfada, aveces hasta pensé que les alegraba su muerte pero no de la manera grata si no de una muy irrespetuosa y vulgar, otros tantos se limitaban a hablar sobre lo malo que hizo en vida.
Al final no queda de otra más que aceptar la vida como es, con todo lo que conlleva y que es necesario, su cuerpo se marchito como las flores en otoño, pero no fue en vano, vivió como quiso, sacó a toda una familia adelante, triunfó como ser humano, nos dejó a todos varias lecciones de vida pero sobre todo recuerdos que sobrepasarán la muerte tantas veces como nuestras mentes lo permitan, yo me quedo con eso, con el recuerdo, un pensamiento de doble filo que cuando lo revivo, duele como el primer día y así sera siempre para toda mi vida, doloroso.
Sé que así fue mejor para ella, no sufrió y falleció en su propia cama y si es que existe algo después probablemente ya encontró rostros familiares, por mi parte ella vivirá por siempre en mi recuerdo, alegre y doloroso, que me susurra al oído que me espera un día de éstos.
Hasta siempre...

12/Junio/2014

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